jueves, 13 de febrero de 2020

TAEDIUM VITAE


Pasan algunos chicos 
en bici. Son las dos 
y media y la heladera 
tiembla y suplica. ¡Cuándo 
mi corazón será 
uno con estas sombras! 
Mi silla es un estorbo 
que no conoce fin. 
Pongo música, pienso 
a la vez, me torturo 
de sólo estar. Avispas 
muerden mi cuerpo indócil, 
sin sosiego posible. 

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