OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE
Mi psiquiatra me había
dado turno a las ocho
de ayer. Cuando caí,
me encontré con que no
estaba. "Será el timbre",
me dije, y la llamé.
Ni agendado me había.
Lo más justo es cobrarle
la ausencia: que me atienda
gratarola. Total,
las veces que le falto,
después hay que ponerse
lo mismo, despiadada.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario