jueves, 6 de febrero de 2020

EN SERIO, NO ME OBLIGO


No es un deber, Gonzalo, 
escribir un poema 
cada día, después 
de que llega la noche 
y la gente, en sus casas, 
cena o mira la tele 
entre niños ruidosos, 
libres. Desde el deseo 
de jugar para nadie 
y para todos digo 
mis versos uno a uno 
contra el mundo: un carril 
débil pero flexible, 
que lleva más allá. 

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