EN SERIO, NO ME OBLIGO
No es un deber, Gonzalo,
escribir un poema
cada día, después
de que llega la noche
y la gente, en sus casas,
cena o mira la tele
entre niños ruidosos,
libres. Desde el deseo
de jugar para nadie
y para todos digo
mis versos uno a uno
contra el mundo: un carril
débil pero flexible,
que lleva más allá.
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