DE LUTO, AL FIN
Era más duro, ¿no?,
que sólo reclamarte.
La casa está vacía
y yo soy una sombra.
Ciscos de una virtud,
lo negué todo: claro
que podía perderte
porque yo estaba bien.
Hoy me duele esta casa
que ya ni te conoce.
Sólo yo te vislumbro
de pie junto al umbral.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario