martes, 18 de febrero de 2020

LIBIDO


Ya no puedo quererte: 
por fin se me hizo obvio 
lo afirmado. Pensar 
que me mostraba entero 
y locuaz ante el mundo. 
Debajo trabajaba 
la pena, y me invadió 
un cansancio sin nombre 
por meses hasta que 
me lo dije: te fuiste 
y no debo buscarte 
de nuevo. La sorpresa 
fue que todo --mi mente 
y mi cuerpo-- por una 
luz clara fue bañado 
y renací a la vida. 

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