MESA DE REVELACIONES
Es indudable: espero.
Pero lo que se acerca
--y no siempre-- en la noche
es mi voz, pronunciada,
eso sí, desde un sitio
quizá más prestigioso,
en todo caso núbil.
Mi propia voz, que busca
en los versos unirse
a lo real. Mi voz,
nacida de otra parte.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario