martes, 17 de marzo de 2020

COMBATIVO


¿Qué importa que la métrica 
tenga reglas precisas 
y a la vez sea un túnel 
y una base entre muchas 
para auscultar el alma? 
Hacés endecasílabos 
imposibles y no 
te das cuenta (tampoco 
tantos de tus lectores). 
Y los que sí lo ven 
lloran por Garcilaso. 
Signo de la barbarie 
de estos tiempos: ignoran 
los poetas imberbes 
cómo medir sus versos. 

1 comentario:

  1. Creo que esto merece un comentario para nada superficial. Lleva a indagar en el devenir de la poesía: verso blanco (sin rima), verso blanco (sin métrica), unidades de verso según la tradición grecorromana: pentámetros y acentuaciones, así por ejemplo, el pentámetro yámbico de Shakespeare, así por ejemplo los octosílabos en la tradición del romance español, así, los endecasílabos de Góngora o Garcilaso, la producción en nuestra lengua del bien llamado Siglo de Oro. No para copiarlos sino para saber qué procedimientos tenemos disponibles al escribir un poema. Lo de verso libre, fue en su momento, a comienzos del siglo XX, una batalla contra la constricción del verso, pero, tal "libre", como decía Borges, tenía que formular su propia medida, su ritmo, sin atenerse a los ya fijados en la tradición poética. Luego, al cuento de los años, todo esto parece haber sido dejado de lado, y se "naturalizó" que verso fue cualquier cosa, línea cortada, ausencia de acordes rítmicos, etc.

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