HISTERIA
Las cartas del sincero
quedan sobre la mesa,
indeseables y pulcras,
y se cierra la timba.
Vos querías jugar
con las palabras. Puse
verdad en mis mensajes
para mejor distancia.
Entonces te reíste
sin ningún disimulo.
Las cartas del sincero
se juegan con fastidio.
(Quedó el tapete ronco
de conmiseraciones.)
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