EL DESCOYUNTADO
En cambio, la inflexible,
la de crudas certezas,
me ataca sin aviso.
Uno está conversando
y de pronto se sabe
bajo fuego, sin armas.
Hay que dejarla estar.
Sola se calma, sola
me busca nuevamente.
Vos tendrás tus venenos
pero evitás el choque.
Yo entre las dos me hundo.
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