para AnitaNos tomamos un par
de cervezas heladas
en la vereda de un
barcito carismático.
Leíamos Teillier
entre añoranzas, bromas
y observaciones. Vos
con tus ya casi ochenta,
yo yendo lentamente
a los cincuenta, y sigo.
Pasamos un gustoso
buen rato en que tuviste
tu taller sin sufrir
ni vacilar. Que calle
el superyó, que vivan
el verso, su misterio.

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