VIDAMÍ
En la ausencia sos otra:
más grave, más renuente
incluso que en los últimos
tiempos, en que peleábamos
por cualquier cosa. Sos
el silencio que habita
la casa y que me impone
una mirada franca
y neutra, y no mentirme.
Sos tus recordatorios
y aquietás el espejo
que no aceptaste. Sos
la luz del mandarino,
aterida y nocturna
como clave final.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario