ME DOY DE BAJA
La pared, humillada
por las lluvias y soles,
por el sañudo tiempo,
hace que considere
también mi cuerpo. Nunca
pensé que con las fuerzas
se iría la alegría
dispuesta y pronta de
los jóvenes amantes.
El cansancio me impide
refocilarme: exhumo
mis pocas ganas cuando
redacto algún versito,
no cuando abrazo. Vil
es la vejez, sin luz.
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