APAGAMIENTO
Es tan leve el deseo
ahora, que me instalo
en mi balsa de juncos
y dejo que la costa
se desligue de mi alma,
mecidos por la brisa
indiferente y suave.
Ya no quiero arribar
al antes ni al después,
y hago olitas a veces,
tendido, con mis manos.
La noche tendrá luces,
y brillará la luna,
y yo diré de mí
nuevamente un poema.
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